me entretenía intensamente con tus labios.
saboreaba ansioso
su pertrecha anatomía y me rasgaban
tus relatos de días pasados.
temores de analogías incongruentes:
(...que no sé dónde ni cuándo
creí morder carne como ésta)
"... la brillante humedad me adormece”
y “... fantaseo con perfecto paroxismo”
y demás etcéteras,
sobre pasados amantes, sobre encumbrados bultos
que rasgan el ajuar, que escupen tu éxtasis.
que entre dientes murmuran
otros nombres, otros sudores,
otras realidades, tan simples como esta
que de felices no tienen nada,
que de incesantes, todo...
...
pero ahora ya girás sobre mí
deseando tu silencio,
y yo paseo mis dedos,
deletreando sin asombro
el temblor de los muslos
y el abusar de la conciencia,
encomendando tu trance
al voyeurista dios de turno.
domingo, 23 de mayo de 2010
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