sábado, 1 de mayo de 2010

Intento de comienzo de cuento

Me levanto a las seis menos cuarto de la mañana. Tuve una pesadilla y no pude volverme a dormir. En mi sueño caminaba por una escalera que era atravesada por puertas. Cada puerta indicaba que se estaba entrando en un sueño que estaba contenido por la pared que delimitaba la puerta anterior. La última puerta me hizo abrir los ojos a mi realidad, y ahora no entiendo si estoy despierto o sigo soñando que desperté, pero estoy demasiado dormido para darme cuenta. Básicamente tengo miedo que este que es mi universo se termine en cualquier momento cuando cante un gallo o empiecen los ruidos de a la vuelta de mi casa. Es increíble pensar en gallos, hace años que no veo ninguno sin embargo no se dejó jamás de escuchar con cada amanecer. Voy al baño y me miro aturdido en el espejo, y como mendigando ayuda a mi desganada voluntad me afeito y me doy una ducha. El agua caliente me abraza. un poco más reanimado, me preparo un mate, y me siento ante la computadora a leer un poco los diarios.
Ella, al mismo tiempo, apoya su cabeza en una especie de bolsa de luces. Ella misma parece un fastasma lento y evanescente reposando sobre una almohada. Tuvo el equivalente a un día nuestro bastante pesado. Una mezcla de sentimientos que se podrían resumir en pensamientos suicidas ha logrado que, hastiada, coloque la almohada en la cama y se disponga a soñar. Casi inmediatamente se figura la imagen de ella misma oliendo una de esas extrañas burbujas que son las flores de su mundo. Respira con fervor ese pétalo único [...]

No hay comentarios:

Publicar un comentario