Rubén, jardinero, boludazo, el que le corta el pasto y le poda los ligustros a las personalidades de la farándula. Rubén. Se endeuda con alguien, con Ricardo Fort ponele, una guita mínima, 1000 pesos, por un trabajo que no tiene ganas de hacer porque anda deprimido por la vida. Inventa para no ir excusas como que se le perdió la piedra conque afila las tijeras, con que se le murió el perro y tiene a la familia deprimida, etc etc. Como necesita la guita para pagar los implantes de su mujer, va aceptando los adelantos y mangueando más guita. Pero las plantas a Ricardo Fort no se las vé nadie. Entonces Ricardo Fort, se descubre a sí mismo con un monólogo altuistra, se reconoce filántropo y se fija como meta darle un escarmiento al jardinero, no para hacerle mal, si no para que se reubique en la vida profesional óptima que tenía. Llama al Fino Palacios, pidiéndole que lo banque con una denuncia falsa. El Fino busca a sus amigos policías y van al domicilio de Rubén para detenerlo. El trato era guardarlo en una celda durante un fin de semana, aunque a Rubén, que aguanta todo con esa resignación hija de una sobredosis de cargo de conciencia, le dijeron que lo van a meter por varios meses.
Mostrar las últimas escenas es el objetivo principal de esta historia. Rubén, recibiendo visitas de su ayudante, para transmitirle los secretos de la jardinería en las horas de visita, con fatal ceremoniosidad, como si de repente, por el oprobio y el cautiverio, fuese víctima del acecho de una vieja sabiduría revelada...
lunes, 17 de mayo de 2010
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