domingo, 16 de mayo de 2010

En un rincón...

En un rincón quiaqueño, alejado de aduanas y gendarmerías, vive Hirsuta, una chola que hoy se inicia en las arduas tareas del contrabando de mercaderías traídas subrepticiamente de Villazón. La casita de Hirsuta queda exactamente sobre la imaginaria línea que separa Bolivia de Argentina.  Dos turistas gringos se acercan y tocan las manos.

Turista 1: Buenas tardes!

Turista 2: Hay alguien?

Sale Hirsuta.

Hirsuta: Buenas tardes.

Turista 1: Buenas, señora.

Turista 2: Querida, usted es Hirsuta Cond(ó)ri?

Hirsuta: Condorí. Pa servirle.

Turista 1: Nos dijeron en Villazón que usted podía ayudarnos a pasar unas cositas que compramos hoy por la mañana. Está cara la aduana, un atropello al ciudadano argentino que se rompe el lomo trabajando para sobrevivir día a día. ¿Qué nos dice? ¿Nos puede ayudar?

Hirsuta:  Sí, cómo no. Dígame nomás, qué valor tiene la mercadería que han comprado?

Turista 2: Y… son baratijas…

Turista 1: Mercancía sin importancia.

Hirsuta: Pero qué han comprado?

Turista 1: (Aparte) Ojo con lo que le decís.

Turista 2: Unos pesos nomás, como trescientos pesos.

Hirsuta: ¿Pesadas las cosas?

Turista 1: Podría ser.

Turista 2: ¿Dificulta mucho el peso?

Hirsuta: Sí, el peso es decisivo. ¿Dónde han dejau la mercadería?

Turista 1: La dejamos en los comercios donde las compramos. Tres negocios en total.

Hirsuta: ¿La tengo que pasar a buscar yo?

Turista 2: ¿Incide eso en el precio?

Turista 1: Por comodidad la dejamos ahí, ¿vió? Para no cansarnos. Mañana seguimos viaje.

Hirsuta: Bueno, yo puedo pasar a buscar. ¿Qué han comprado?

Turista 2: Una heladerita, una sobrina nuestra se casa y nos pidieron la heladera.

Turista 1: No es pesada, con un carrito se arregla.

Hirsuta: No tengo carrito.

Turista 2: Bueno, pero seguro por ahí consigue que le presten, cóbrenos lo que le cobren de alquiler.

Turista 1: Además unas bolsas de te chino Kunming. Tengo unos kilitos extras jeje. Mi personal trainer me aconsejó que me compre un poco para acompañar los ejercicios.

Hirsuta: Alguna cosa más?

Turista 2: No, creo que nada más, no?

Turista 1: Y los buffers para la Toyot…?

Turista 2: (Codazo a las costillas mientras le dice por aparte) Los metemos en la heladera junto con la ropa. (A Hirsuta) No mamita, nada más. ¿Qué dice? ¿Cuánto nos puede cobrar?

 Hirsuta: Déjeme consultar. ¡Ricardo!

Sale Ricardo Fort, ante la atenta mirada de los turistas… […]

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