martes, 11 de mayo de 2010

El Tintorero

(La silueta de Eddie se recorta delante de la ventana del café. Afuera, una claridad casi molesta se empeña en definir cada contorno, en sopesar cada sombra. Eddie desayuna su taza de café a la vez que hojea de soslayo el diario.)

Eddie: “No estoy acostumbrado a levantarme de buen humor.”
“Intencionalmente dejé en su lugar el tercer terrón de azúcar que habría anulado el malestar estomacal que me provoca el café agrio del desayuno.”
“Con desdén deletreo el encabezado. No me hace falta leer el artículo. Vengo esperando esto hace mucho tiempo. El alcalde Elliot Spengler por fin se convirtió en el mártir que el partido necesita para las próximas elecciones. Y Guzmán… él, debe tener una mañana espléndida.”

(Silueta del cartel de letras recortadas ["Edward Hole – Private Investigator"] en la puerta de la oficina de Eddie. El detective habla por teléfono…)

Eddie- No, Mrs. Spengler. No miré aún la historia en los periódicos. Sin duda es una tragedia, pero Ud. comprenderá que soy investigador, no guardaespaldas. Con mucho gusto, Mrs. Pero entenderá que la anterior investigación debe ser abonada antes de comenzar una nueva… Cómo no, en media hora. Ahí estaré.

(Sale de la oficina)


(En un restaurant, Eddie habla por el teléfono público.)

Eddie- Mamá… Prepara algo de cenar para los dos esta noche… Hoy festejamos. A las 9…

(Sale de la cabina)


Eddie- Gracias Phillipe. Ahí tienes lo tuyo.

(Eddie le arroja una moneda al barman de la barra del restaurant…)

Phillipe- ¡Un placer, Eddie!

(Se dirige a una mesa, donde una mujer mayor lo espera)

Mrs. Spengler- Bien… ¿Podemos continuar con lo nuestro, detective?

Eddie- Por supuesto, Mrs. Spengler. Su marido… En su opinión, ¿cuál fue el móvil de su asesinato? ¿Sospecha de alguien?

Mrs. Spengler - Esa perra, Clara Jameson, ha sido sin duda la perdición de mi marido… Pero no creo que fuera ella quién lo mató. Es una puta, sí, pero de poca monta. Elliot comentó una vez algo sobre el puerto, al oeste. Dijo que había problemas con unas mercancías retenidas en la aduana, que eran requeridas por comerciantes mafiosos… Guzmán quizá. No lo sé, a lo mejor el asesino está ahí. Quiero decir… esto tiene todas las características de una vendetta, salvo que sus relaciones con los italianos siempre fueron inmejorables. Guzmán tal vez, a pesar de que Elliot había gozado siempre de la buena consideración de los latinos…

Eddie- “Spengler, antiguo agente de aduana del puerto de New York, se había cobrado un par de favores hace algunos años a los latinos consiguiendo el cargo de alcalde de la ciudad. La mujer había dado en el clavo, no era tan estúpida como él había sugerido. Tal vez Clara tenga algo para contarme.”

[...]

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