un único golpe. Seco.
Y la intrincada suerte de hoy me rebajará
a ser un mejor hombre.
Un sólo golpe
y soñaré con Cenicienta
mordiendo un testículo a su amante.
Los fantasmas de mi niñez
me invitarán a una orgía
en honor de la ingenuidad.
Y entonces, el vino que brota de los poros,
y entonces el ave a lucifer
(para cumplir con las formalidades).
Y entonces sí.
Ya mejor hombre, mejor niño,
con un único golpe
habré comprado un pasaje de ida
al paraíso de los infectos,
de los payasos anónimos.
De los eunucos que custodian
el tesoro moral del rey.
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