martes, 4 de mayo de 2010

(Intervalo)

(...) y esa injusta e inoportuna bola de mocos que ha multiplicado por quinientos tu hipocondría, esa fábrica de mierda que te hizo vomitar con lágrimas de asco, ese tren de reflejos y pulsiones eufemizadas en caprichos e incivilidad, un día te mira y te das cuenta que aunque no sabe ni guarda la más mínima noción de quién sos o cuál es tu papel en su vida, te ha reconocido. Y es un misterio fruto de la rutina pero te colma el corazón. Y vos que siempre valoraste la capacidad de sombro en las personas, te volvés loco porque entendiste que ser padre no sólo es lo más importante que te pasó en la vida, sino que también se volvió una prueba, para repasar, entender o reventar y evolucionar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario