Caía la noche. El descendiente de los fundadores sofistas, el maestro fundamental y universal, díjole a su aprendiz mientras caminaban en dirección a la Acrópolis...
-“Ciencias privadas de las luz del entendimiento”: Así podrían clasificarse a las implacables e insustanciales expresiones de la plebe, querido Sebastián...
-Pero maestro- inquirió con entusiasmo el alumno-, los saberes del pueblo tienen un fundamento intrínseco, fruto de la larga experiencia que pesa sobre los hombros de las generaciones.
-Más no olvides, discípulo, que tales conocimientos son aprendidos sin un análisis que los preceda. Un campesino no mete sus manos en el río de las pirañas simplemente porque ha visto burbujear y agitarse la superficie del agua cuando el perro se sumergió buscando el madero que tú le habías previamente arrojado –le contestó el ilustre con la vista perdida en algún lejano recoveco entre el crepúsculo y las distantes montañas -. Menos aún después de haber visto flotando la osamenta del can...
-Es verdad –balbuceó el joven buscando con la mirada aquel punto del horizonte en el que su señor se empeñaba en distraerse -; sobran las eras que faltan para que se invente los trajes de buzo irrompibles...
-Qué extraños vocablos has pronunciado, mi joven amigo? –preguntó consternado el filósofo...
-Ninguno, oh loado! Sólo estaba pensado en voz alta.
-Has estado frecuentando otra vez las sesiones aromáticas de la oráculo?
-No! –respondió velozmente el muchacho -. Sólo he dejado que mi mente se extravíe un segundo...
-Tus palabras traen a mi memoria el recuerdo de aquella noche que te encontré discutiendo con la figura esculpida de Afrodita...
-A veces debemos escuchar lo que nos dicen los objetos y las sombras para comprender lo que nos dice el alma, señor...
-Muy buena respuesta, pero todavía no has contestado a mí pregunta, hijo mío, sobre qué significan las palabras que salieron de tu boca...
-Say no more, master. Tenemos aún mucho por hacer antes de perdernos en la opiosa nube de la meditación y la discusión.
-Es verdad. Hablando de opios, preguntaste cuánto sale la entrada?
-Quince mangos. Pero a usted, con esa barba de ciruja, no lo dejan pasar ni aunque pague cincuenta. Por lo menos se podría haber bañado, la puta que lo parió...
-Cerrá la boca pendejo de mierda que te la voy a partir en dos. Mirá vos! A mi no me vas a venir a putear así porque si!!
-Bueno, bueno. Ya está. Además yo lo conozco al patova, es el nuevo novio de una ex mía y somos medio compañeros de desgracias. Era una jodita, nomás. Trajo guita?
-Clarines. Los tragos los pago yo, pero vos te pones con la guita para el remis, estamos?
-Meta. Y si lo llegamos a encontrar al puntero?
-Y, entonces... que Zeus vele nuestro vuelo....
miércoles, 12 de mayo de 2010
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