sábado, 8 de mayo de 2010

Dos o tres cosas

La felicidad es un recuerdo remotamente asociado a la taquicardia.
Un tartamudeo inerte, el parpadeo nervioso en un ojo.
Es un par de dedos tamborileando sobre la taza de un café que no recuerda si le pusieron una o dos de azúcar.
Es el comentario del día sobre el clima, con la rabia sincera de un sol amarillo y caliente alumbrando tu frente.
Es el respirar profundo en medio de una peatonal, interceptado por demasiadas personas yendo y viniendo.
Es un intento de armonía, y la conciencia de la tormenta pisando los pies.
Es el recuerdo de vidas que no fueron, un anhelo por eternizar en el pasado las felicidades deseadas para el porvenir.
Es un estado efímero y eterno, sin el cual no existe el mañana.
Es levantarse de la cama y seguir soñando hasta recibir desnudo el golpe de la ducha en el cuerpo.
Es una noche de una luna llena elegante que deja brillar a las estrellas por detrás.
Es un zumbido en el oído, mezclado con el ladrido de un perro y ese silencio murmurado de un domingo a las cuatro de la tarde.
La tierra negra que te mancha los talones.
El descubrimiento de un perfume que merece ser recordado.
Una risa que termina en un beso.

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