sábado, 22 de mayo de 2010
Distraído
Fíjese. Este juego es interesante por varias razones. Mire la pelotita. Va debajo del tercer vaso. Yo muevo un par de veces, el ojo sigue el trayecto con comodidad, pero levanto y ya no está la pelotita. ¿Se siente distraído? Probemos otra vez, esta vez poniendo dos pelotitas, una en el primer y la otra en el tercer vaso. Los mezclo, las sigue con la mirada, me detengo, la confianza lo aliena, imposible equivocarse, pero con todas las probabilidades a su favor viene y elige, ¿cuál? Este. Y no, aquí no hay nada tampoco. Volvamos a jugar con una, esta vez vamos a mover los vasos un poco más rápido para no insultar su inteligencia, yo sé que el simpático juego se ha convertido en un hilo de paranoia, se ha mostrado un poco frustrante. Así que no, yo quiero que crea que lo sigo desafiando, que confío en su capacidad. Mis manos cada vez más rápidas, un poco más y van a parecer una mancha imposible de seguir, pero no, no soy tan rápido, quiero un poco de igualdad de condiciones. Veo que una gota de sudor baja por su frente, se fija por el rabillo del ojo a quién mira más sus amigos, si a usted o a mí, y deduce en un microsegundo, aunque no haya ningún espejo presente, la expresión de su cara. Levanto un vaso, levanto el otro, y luego el último, y usted descree, y piensa que tiene que hacer algo para despertar de esta pequeña e inofensiva pesadilla...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario