Mi compañero de toda la vida, en esta carta quiero dejarte mis gracias inmensas, mis abrazos eternos. Esta mañana me desperté y mientras tomábamos mate juntos, vino a mi un deseo inevitable. Es como la sensación de haberme sentido en tus brazos la primera vez. Con la mano en el corazon tengo que dejarte, mi camino necesita de algo...algo que lo llene de sensaciones nuevamente, no mal interpretes, no me voy con ningun hombre, la promesa que te hice frente adios sigue hasta el dia de mi muerte. Te he sido leal desde siempre, nuestros hijos son la imagen de todo el amor que te tengo y te seguire teniendo. En estos 60 años de casados pude encontrar lo maravilloso de mi y de vos, nuestras vacaciones, los proyectos que logramos y otros que dejamos, Grego te voy a llevar siempre en mi corazon, aconsejalos a Mati, Juli y Alicia ya se que tienen su familia, pero nuestra experiencia cuenta. Por favor mantene la casa limpia y toma todos los medicamentos para los huesos. Me voy dejando y esperando que todo pueda conservarte mejor...
(carta de doña Marta, que se va de gira con el grupo de mujeres jubiladas a Bariloche por tres dias)
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