jueves, 10 de junio de 2010

De los ojos en el alma ajena

Todavía.

Ver tus manos saliendo del aire
y el silencio llenándolo todo,
recuperando lo sagrado de las miradas.

La primera impresión de insuficiencia.

¡Cuánto me habías faltado! ¡Cuanto me habías detenido!
¿Cómo pude entender tu piel o cuándo la había sentido tan cercana?

En la ilusión y en la promesa, en el sueño y la paciencia,
pidiendo favores a los dioses para que no me aparten de tu cariño,
llorando los minutos perdidos por no dejar crecer la soledad

(Hasta que hubiera oportunidad de compartirla.).

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