Todavía.
Ver tus manos saliendo del aire
y el silencio llenándolo todo,
recuperando lo sagrado de las miradas.
La primera impresión de insuficiencia.
¡Cuánto me habías faltado! ¡Cuanto me habías detenido!
¿Cómo pude entender tu piel o cuándo la había sentido tan cercana?
En la ilusión y en la promesa, en el sueño y la paciencia,
pidiendo favores a los dioses para que no me aparten de tu cariño,
llorando los minutos perdidos por no dejar crecer la soledad
(Hasta que hubiera oportunidad de compartirla.).
jueves, 10 de junio de 2010
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