martes, 8 de junio de 2010

Bajo la cama

Cómo aceptar parte del cielo
cuando esta tierra que me asfixia no tiene un mar
no tiene una montaña dónde descansar la mirada
Si salgo y tropiezo con los fantasmas
de un par de besos extraviados sobre la barra de un bar
si abro las persianas y rompo las paredes
y el ruido no llega, y la lluvia no moja
y el barro no me ensucia los pies
pero me salpica la frente
y la boca, ya sin apetito
y los ojos, ya sin lágrimas
para limpiar los huecos en el aire
que ocupan los fantasmas que me preceden
que caminaron este espacio antes que yo
antes que mi vida fuera tan cierta.

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