Este vídeo, que tengo hoy oportunidad de compartir con uds., es parte de mi iniciativa por dejar registro de mis actividades como último ser humano con vida conocido. Tengo noticias gracias a los antiguos reportes que la comunidad que habría realizado el éxodo hasta nuestro satélite natural hace aproximadamente 7 siglos, podría encontrarse en óptimas condiciones de continuar la creación y la especie por sus propios medios. Sin embargo, lamento admitir que el contador, de vez en cuando, durante los cambios bruscos de viento, me avisa que los focos de radiación, ubicados a unos 200 kilómetros de aquí, continúan activos, al menos en esta región del planeta; por lo tanto, considerando las posibilidades de mantener la vida en estas condiciones, creo improbable un encuentro en los años venideros, disuadidos ellos por la muerte que rodea a este planeta. Vayan a ellos mis deseos de supervivencia y exitosa evolución...
Este es mi búnker. Es frío, sí, pero preferible al calor de afuera. El viento logra colarse por la ranura y las ventiletas, todo el agujero se llena del olor a tierra seca del desierto afuera, y por unos minutos este interior se convierte en una negación del cemento circundante. Es en esos momentos de felicidad cuando corro a buscar mi máscara temiendo una oleada bacteriológica, avergonzándome casi al instante luego de mi preocupación exagerada; le doy una vuelta a la bufanda y me olvido de todo.
Es un mundo sencillo, la Historia es una distracción añorada. Aquí aprendo del tacto, de la vista. Me alimento de insectos y bebo la lluvia que logro recolectar y purificar. Las reservas de comida que descubro intactas en el subsuelo no me inspiran confianza, la ausencia de ratas saqueando esos recipientes me disuade de ingerirlas. La otra razón de no ingerir esos víveres es que muy a pesar mío, leí cómo algunos de la sociedad de la cual desciendo practicaron el canibalismo antes de desaparecer. La sola idea de encontrarme alimentándome con los restos de otra persona me enferma; a mí, a quien la soledad es un yugo que no soporto más que por casualidad.
lunes, 19 de julio de 2010
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