jueves, 8 de julio de 2010

El apasionado

Su nombre es Gilberto. Está enamorado de Diana. Diana es una mujer suave. Se pasea suave por el set, caminando sobre los cables enredados en el suelo. Cuando Diana sube una pierna al escalón de la parte posterior de la escenografía, desde los técnicos hasta los actores, algún que otro ejecutivo y hasta una maquilladora torta, detienen inconcientemente la respiración. Cada quién le dedica mentalmente en cinco segundos de infarto cardíaco eternidades de pasión y lujuria. Todos la manosean y la violan y le regalan flores y le ponen su nombre a su primera hija. Pero nadie le hace el amor como sí lo hace Gilberto. Gilberto es el carpintero del canal. Gilberto trabaja gratis para el director de telenovelas Raúl Gil. Raúl es un artista mediocre, hizo dos cursos de cámara en su juventud y además es el primo del dueño del canal. Gilberto dice que trabaja sin cobrar por amor al arte y por considerarse admirador incondicional de la obra de Gil. Pero lo cierto es que espera paciente su momento al final de cada día, porque siempre es el último en irse, para arrancarle las bombachas a Diana con los dientes.

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