Cómo le va maestro Wood, yo soy un intento de historietista de casi 30 años del norte argentino, más precisamente hablando de Jujuy. Creo que lo leí practicamente toda mi vida porque mi viejo y mi vieja coleccionaban las D'artagnan, El Toni, etc. etc. Todos los comentarios que le mandan por aquí deben empezar masomenos igual que este, no? No importa. Pero yo además de eso le quería contar que estoy buscando la manera de volver a leer una historieta autoconclusiva suya, con el maestro Vogt, muy divertida, cuyo título no puedo recordar en este momento, no sé si el nombre era Sócrates o Garibaldi. El argumento que yo más o menos recuerdo era de un muchacho que pasaba por una vidriera y veía un pulover horrible, tanta impresión le da que se lo compra, en una especie de amago burgues de conciencia subersiva. Lo que cualquiera de nosotros consideraría hoy un "flasheo". El abominable pulover tiene una textura de triángulos de colores dispuestos de manera que asemejan una cara sonriente. Bueno, se lo compra y se lo pone y su insistencia en no dejar de usarlo termina cambiándole la vida. Deja la novia rubita y pelotuda por una morocha escultora, cambia de trabajo, de obra social y de equipo de fútbol, se hace hippie, se droga, asalta un Banco Galicia, etc. (bueno, me pasé, no era para tanto, pero se entiende que era más o menos drástico el cambio del personaje). Y la leí hace como veinte años por última vez, hoy parte de mi colección perdida. Imagínese eso, estoy buscándola para volverla a hojear. Y hoy es el día de la historieta argentina, entonces digo: Es como El Padrino, que un día de fiesta no se puede negar a conceder un favor a nadie. Entonces ahí va el mangazo, a ver qué pasa, digo no? En una de esas tengo suerte. Si tiene alguna idea de cómo la puedo conseguir, espero que me avise. Me urge leerla de vuelta. Y bueno, qué más le puedo decir, es usted gigante. Un abrazo!
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sábado, 4 de septiembre de 2010
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