- Le diste de comer? Cómo que le di...? Qué le diste? Cómo le vas a dar...! Yo... a ver... entendamos esto: Esos bombones los compré yo, son míos, encima son carísimos, son un manjar exótico! Eran bombones únicos! El chocolate era artesanal, la crema de frutas del relleno era artesanal, el papel de aluminio dorado y el cartón rugoso eran artesanales... cómo le vas a dar una caja de 24 bombones valuada en tres palos verdes y medio, dólares, a un homeless de mierda? Qué te dijo el homeless? Para dónde fue?
- Se fue... dobló la esquina, hacia el norte...
- Hacia el norte! Estúpido! Y no se te pasó por esa cabeza calva que no se fue para el norte si no que volvió para el norte? No se te ocurrió pensar que podría ser un emisario de Roque Riviera, mi peor enemigo?
- Señor, yo no... no pude saberlo, era un hombre viejo, derrotado... Barba sarnosa y piojos del tamaño de perros...
- Idiota, eres un idiota. Dí que tu padre fue mi mano derecha y casi un hermano durante cincuenta años, me siento impedido de ponerte una bala entre los ojos. Mis bombones. Muchacho acabas de ganarte dos semanas en las fondas del puerto, levantando apuestas con los gallos...
- No señor, por favor, tengo alergia a las aves...
- Me interesa tres cominos. Te lo has ganado. Esos bombones eran mi más preciado regalo para mi mujer, arruinaste nuestro quinto aniversario, arruinaste un preciado futuro...
- Pero señor, cuál es el problema? Su mujer deseaba mucho esos bombones?
- No te metas donde no te llaman, lacra, que ya bastante daño haz hecho...
- Señor, yo conozco una forma de que su mujer sonría con sinceridad, y festeje su aniversario en paz...
- Mi mujer es joven, es sanguía, es lujuriosa, ama el dinero y las cosas únicas, qué clase de estupidez podrías sugerirme tú, que eres una rata de poca monta?
- Señor, seré una rata, pero muy bien dotada...
- Así que dotado!? Encima que desperdiciante en un indigente el regalo más hermoso que pude haber conseguido para mi dulce y leal mujer, te atreves a insinuar que podría dejar que...
- Señor, usted no va a dejar nada, su mujer ha tomado esa decisión por usted hace mucho tiempo...
- Hijo de perra, no voy a permitirte que hables así de ella...
- Señor, yo seré una rata de cuarta para usted, pero para su mujer soy un dios, un adonis del placer, una máquina de pornografía casera...
- Te voy a descuartizar! Te voy a quemar vivo y voy a alimentar a mis perros con tus huesos... voy a rociar con gasoli.... ay ... ay... mi corazón... hijo de put....
- Muera Don Olivetti, muera rabiando, muera y deje que yo me encargue de su imperio. Como hijo de su consejero, voy a saber jugar mis fichas.
- Hijo de perra, hijo de perra... tú eres... tú eres... mi hijo... tú .... tú... mi... hijo ... puto (muere)
- Cómo? Qué ha dicho?! No mueras todavía vieja bolsa de... maldición... He matado a mi padre? Ah? Uh?
(se casa con la viuda y tiene un hijo que se convierte en el único heredero de la fortuna y el imperio Olivetti. A él se lo comen los perros de la casa un día que el mayordomo se olvidó de darles el almuerzo. FIN)
lunes, 20 de septiembre de 2010
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