martes, 31 de agosto de 2010

Fractales

Crecer en la naturaleza del azar,
azar como un túnel que zigzaguea
evadiendo o rodeando callejones de luz
y ráfagas calientes de sonido,
que son también momentos de destinos
inequívocos y fatales,excentos de fallas,
perfectos, la poesía primigenia,
que alimenta el alma del universo,
que ramifica la trama de la vida
para repetirse en tu piel y en mis ojos,
creando el deseo, anhelando el contacto, la cercanía,
el eterno retorno,
o se repele así misma, una masa que respira,
para erguirse bajo la luz del sol pidiendo,
rezando, llorando, bebiendo del aliento del otro,
los silencios, las canciones,
las armonías del color en las retinas,
la transpiración de los enamorados y el eco de la soledad,
los dedos que finalmente se tocan
y las distancias que nunca más serán cubiertas
más que por polvo, por olvido, por odio y gratitud.

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